29 julio, 2009



Autorretrato.

Escueto.

07 julio, 2009

Aceras inconexas


rellena la copa de historias que contar y desempolva los vinilos del fondo del cajón.
Hagamos funcionar el viejo equipo de música y que las notas fluyan por sí solas; las canciones románticas que bailaban nuestros abuelos vuelven hoy a sonar.
No me vengas con excusas para no bailar conmigo, sabes bien que no me importa que seas tú quien me pise. Mientras entrelaces tus manos con las mías toda la noche, no me importa acabar visitando al podólogo. Mientras estés cerca, qué importa ya.

Qué pena que todo brote de mi imaginación. Escucharé los viejos temas hundida en la copa y balbucearé un nombre, ¿tu nombre?

29 junio, 2009


Las palabras que intercambiaban en aquel bistro se perdían antes de que las absorbiera la madera de la pared.
Mientras que la cerveza debaja un cerco blanquecino a cada sorbo en el vaso los silencios se hacían más largos y las miradas carecían de la complicidad de antaño. De fondo, se oía cantar a Luke Pritchard "You don't love me..." para rematar la escena. Pedir la cuenta era la única forma de salir de allí sano y salvo, sin rasgar el corazón.
Todo se había evaporado. La magia quedó en un frío adiós y en un agachar la cabeza hasta torcer la esquina y notar un gran alivio.
Se habían convertido en líneas paralelas que no llegarían nunca a unirse.
reducidos a polvo

18 junio, 2009

Son tiempos de helado que llega derretido a la boca.
Cómetelo rápido. Desventajas del estío

15 junio, 2009

live fast, die young

18
Espero no haber llegado a ese punto álgido en la vida en el que todo lo que viene detrás va cuesta abajo y a peor. Espero que, al contrario, todo acabe de empezar.

08 junio, 2009


¿Yo?
mejor me quedo en mi azotea un ratito más...
a salvo

05 junio, 2009

palabras más, palabras menos



Triquiñuelas para conseguir un número de teléfono a una desconocida, las adivinanzas con las respuestas más obvias, las verdades a medias que utilizamos para no salir escaldados de una situación, las excusas que nos libran de alguna obligación.

Todos ellos juegos de palabras que nos sirven para engañar a la mente ajena. Amoldamos el lenguaje según nuestras necesidades. Podemos llegar a convertirlo en un arma de doble filo, haciendo miserable al más afortunado y pudiendo dejar a los demás satisfechos haciéndoles creer en algo "utópico" cuando la realidad es bien distinta.

Deformamos las palabras como las figuras de un caleidoscopio, las llegamos a maltratar. Intentamos ser titiriteros dejando una apariencia de perfección a nuestro alrededor. Que detengan a gente como yo que usamos las palabras tan mal, bueno, y a Arguiñano por torturarnos con sus chistes.