11 octubre, 2009
30 septiembre, 2009

Cuando el tren pasa, los cimientos se resienten y la vibración llega hasta mi cuartito del quinto piso. Veo el agua del vaso balancearse de un lado a otro y cierro los ojos para verme a mí misma en un velero, sintiendo la sal en la piel y el ruido del agua que corta la proa.
El traqueteo cesa. Volver la mirada al cuarto se hace dificil,si no noto tu respiración en la nuca cuando doy vueltas a la almohada. Me hallo en unas sábanas desconocidas, a kilómetros de tu piel. Y ahora sólo cuento los días para abrirme paso entre el gentío de la estación y encontrarte otra vez.
09 septiembre, 2009

e Imaginarme dibujos que puedan formar los lunares de tu espalda, mientras seco las lágrimas con la manga de la camisa a sabiendas de que en algún momento te desvanecerás como la arena que cae en el reloj y nos indica que ya no hay vuelta atrás.
Y me pregunto por qué entras en casa sin llamar, como una tormenta de verano. Parece más un huracán. Ya ha descolocado todo. Será más difícil volverlo a ordenar.
06 septiembre, 2009
Las cosas claras y el chocolate oscuro

Las frases sin artificios. Los comentarios ingeniosos acallados por la brisa del mar. Frente a frente, quedan dos cuerpos rotos, sin ornamentar, para que llegar al fondo de los pensamientos no sea tan complicado cuando cae la tarde.
De nuevo aparece esa mirada que quedaba oculta tras neblinas de indecisión; deja entrever sonrisas de felicidad. Se desconoce por cuánto tiempo, esa es la magia que le atrapaba y le llevará, seguramente, al error una vez más.
03 septiembre, 2009
Pájaros (en mi cabeza)
29 julio, 2009
07 julio, 2009
Aceras inconexas
rellena la copa de historias que contar y desempolva los vinilos del fondo del cajón.
Hagamos funcionar el viejo equipo de música y que las notas fluyan por sí solas; las canciones románticas que bailaban nuestros abuelos vuelven hoy a sonar.
No me vengas con excusas para no bailar conmigo, sabes bien que no me importa que seas tú quien me pise. Mientras entrelaces tus manos con las mías toda la noche, no me importa acabar visitando al podólogo. Mientras estés cerca, qué importa ya.
Qué pena que todo brote de mi imaginación. Escucharé los viejos temas hundida en la copa y balbucearé un nombre, ¿tu nombre?
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