Cuán vulnerables somos, mi amor.
Con una mirada, eres frágil por un momento: te quedas inmovilizado, el corazón se te acelera, una sonrisa se dibuja tímidamente en tu boca y balbuceas incontrolablemente.
Con una bofetada te ruborizas, te quedas sin habla, te avergüenzas de lo que has hecho y quisieras dar marcha atrás para no errar.
Con una caricia te estremeces, se te pone el vello de punta, te entra un escalofrío.
Con un beso... qué decir de él.
A veces no entiendo por qué todos nos hacemos los fuertes, al final nuestra debilidad saldrá a la luz y alli llegaremos a la auténtica sinceridad con nosotros mismos.