Voy cuesta abajo y sin frenos. Ya no hay nada ni nadie que me pueda parar, debo chocar con esa pared que calculo que está a unas 24 horas a partir de ya. Nada es eterno para mí, lo efímero se ha convertido en mi modo de vida. Sacaré fuerzas y le diré: Adiós, y no: Hasta luego, como he hecho muchas veces antes.
Solo espero encontrar algo o alguien que me lleve otra vez al punto más alto de la cuesta y llenar el vacío que dejó ese alma que un día me hizo tan feliz.
Solo espero encontrar algo o alguien que me lleve otra vez al punto más alto de la cuesta y llenar el vacío que dejó ese alma que un día me hizo tan feliz.